Es muy probable que muchas personas lleguemos a diciembre agotadas, con estrés acumulado y muchas emociones y sentimientos encontrados por la razón que sea. Ya sea en nuestro círculo personal, familiar o laboral, este periodo puede significar descanso o intensificación de situaciones fuertes emocionalmente.
Aprovechemos el cierre del año para dedicar un tiempito para cuidar de nosotras mismas, liberarnos de algunas de estas cargas y empezar el nuevo periodo con energías renovadas. Unos sencillos rituales pueden ayudarnos.
Hoy las investigaciones respaldan lo que nuestras ancestras indígenas y las culturas asiáticas ya sabían: que los rituales tienen un impacto en la salud mental de las personas. Contribuyen a la regulación emocional y generan sensación de control en momentos de incertidumbre. Además, fomentan la resiliencia, pues al cerrar ciclos de manera consciente, nos ayudan a reforzar nuestra capacidad para afrontar cambios y adaptarnos a nuevos contextos, dicen los estudios.
El autocuidado es “la unidad fundamental del cuerpo, la mente, el espíritu y las emociones, y el sano flujo y equilibrio de la energía”, como sostiene el Compendio de herramientas de autocuidado y sanación. Los rituales que te proponemos cubren algunas de estas dimensiones. En realidad, los podemos hacer en cualquier momento que los necesitemos, pero son una buena forma de cerrar este 2025.
Descarguemos emociones fuertes a través de los dedos

Hay emociones que experimentamos, pero no siempre reconocemos, como rabia, miedo, tristeza profunda o ansiedad. Al no procesarlas se quedan “atrapadas” en nuestro cuerpo y se expresan en forma de malestares físicos. Los dedos de las manos son fundamentales para ayudar a liberar esas emociones, porque, según la medicina ancestral china, a través de cada uno corre un canal de energía que conecta con los órganos de nuestro cuerpo. Y, en consecuencia, cada dedo está vinculado a ciertas emociones.

Qué hacer. Vamos a agarrar cada dedo cubriéndolo con la otra mano, como envolviéndolo. Respiremos profundamente y sintamos las emociones vinculadas a cada dedo (ver la gráfica arriba), al exhalar dejamos que esas emociones se vayan. Sostengamos el dedo agarrado y repitamos la respiración hasta que sintamos una pulsación de energía. Hagamos esto con cada dedo.
Baños para energizar el cuerpo
Nuestros cuerpos nos sostienen y acumulan los impactos de las experiencias vividas. Ayudemos al cuerpo a descansar con un baño herbal que lo renueve.
Qué hacer. Pongamos ahervir de cinco a siete litros de agua. Una vez que hierva agregamos un manojo hermoso de ruda y otro de albahaca, apagamos el fuego y dejamos reposar la infusión durante cinco minutos. Dejamos enfriar el agua hasta que tenga la temperatura que deseamos y nos la echamos al finalizar nuestro baño normal. Lo importante es que mojemos todo nuestro cuerpo incluida la cabeza. Podemos hacer este baño tres veces a la semana.

Baño para procesar el duelo
Si lo que necesitamos es ayudarnos a dejar las tristezas y los duelos acumulados en el año, podemos hacer este baño con pétalos de rosas.
Qué hacer. Ponemos al fuego entre cinco y siete litros de agua y cuando hierva, apagamos y le dejamos caer los pétalos de cinco rosas rojas. Lo tapamos durante cinco minutos, colamos la infusión y cuando esté a la temperatura que deseamos, la usamos después de bañarnos, mojando todo nuestro cuerpo desde la cabeza. Repitamos este baño antes de dormir por tres noches seguidas.
Regadera de luz
Este ejercicio mezcla postura, movimiento y visualización para ayudarnos a cambiar las energías. Aunque es excelente para personas deprimidas o que lidiamos con heridas pasadas del trauma, podemos adaptarlo para limpiarnos de todas las energías negativas acumuladas durante el año y llenarnos de nuevas energías para empezar el próximo sintiéndonos renovadas.
Qué hacer. Pongámonos de pie e imaginemos un chorro de luz blanca sobre nosotras. Con el pie izquierdo hacia adelante, levantamos las manos sobre la cabeza para luego moverlas hacia abajo como si nos estuviéramos bañando con luz. Sintamos cómo esa energía nos va limpiando y llenando nuestro ser. Repitamos ahora con el pie derecho adelante. Inhalemos esta regadera de luz y, luego exhalamos y dejamos ir cualquier negatividad, lo que ya no nos sirve o lo que queremos dejar atrás del 2025. Sintamos cómo la luz va limpiando y reavivándonos.

Recordemos siempre respirar de forma consciente por la nariz mientras hacemos estos ejercicios. Como nos recuerda la neurocientífica Nazareth Castellanos, la respiración es el puente entre el cuerpo y la mente y es la única función que podemos controlar conscientemente: “Aprendamos a respirar como llave para acceder a nuestro propio cuerpo y especialmente a nuestro propio cerebro”.
Un buen cierre poniendo límites
Esperamos que en estas fiestas de fin de año elijamos nuestro descanso en diferentes niveles, antes de vernos obligadas a hacer cosas por compromiso. Si lo que queremos es descansar, pausar y quedarnos en casa, está bien. Este es un momento donde tradicionalmente las mujeres asumimos organizar o participar en celebraciones que son agotadoras. Escuchemos a nuestro cuerpo, a nuestro ser y hagamos solo lo que nos dé alegría y descanso. ¡Felices fiestas!
Fuentes documentales:
- Compendio de herramientas de autocuidado y sanación, Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca AC, Casa La Serena y la Iniciativa Mesoamericana de Defensoras de Derechos Humanos.
- Manual de autocuidado para personas defensoras de derechos humanos, Centro de Derechos Humanos de las Mujeres A.C. (CEDEHM) y Capacitar International.
- El poder de los rituales de cierre y apertura en nuestra salud mental, psicóloga Silvia Durán.




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